A modo de autobiografía
Siempre me ha parecido hallarme infantil, detrás
de mis propios medios, inferior a lo que me pensé o debí ser, callado de puro
necesitar oír, respetuoso de los seres humanos cualquiera fuera su condición
con tal de que su condición fuera honesta y el planteo de sus vidas más capaz
de renuncias silenciosas que de aceptaciones elocuentes. He odiado todas las
formas de la persecución, todas las formas de la hipocresía y la impiedad; y me
he sentido siempre más adicto de las grandes inocencias que de las vocaciones
imperiosas. He sido y me he sentido muy imperfecto, lo cual a veces me ha desencantado
de mí mismo, produciéndome una tristeza parecida a la culpabilidad; pero he
preferido mirarme cara a cara conmigo mismo que
convencerme fácilmente, en las comodidades tolerantes de la presunción,
de que era más de lo que era.
Eduardo Mallea
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