¡BASTA!
Por Eduardo Mallea
Basta.
Basta de otras cosas. Basta de muchas cosas más.
Basta de abuso, basta de estupidez entronizada, basta de delictuosos pactos de
pequeños estados personales dentro del gran Estado; basta de políticos, de
explotadores, de cínicos con poder y de poderosos con cinismo; basta de torpes
arriba y de auténticos abajo. Basta de descomposición pública. Basta de
desconocedores del país moral, con mando en el país político. Basta de hijos
bastardos del país espiritual, con voz en el país ostensible. ¡Basta de todo
eso!
Basta de otras cosas. Basta de muchas otras cosas
más. Basta de lo que nos empequeñece y nos envilece como nación. Basta de los
que nos reducen a su medida, que es pequeña; a su idioma, que es precario; a su
salud, que está contaminada; a su moral, que es abominable; a su poder, que
está basado en el convenio de comité; a su dinero, que viene de malos juegos; a
su idiosincrasia, que es grosera; a su cultura, que es torpe; a su vocabulario,
que es estólido; a su estilo general, que es el estilo general de una gran
indignidad de conciencia.
¡Basta de todos esos!
Eduardo
Mallea, La bahía de silencio, Editorial
Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, octubre de 1940